El Mundo a 7 Colores

 

Augusto Pérez-Romero

 

 

 

Padres sin hijos

 


Uno de los principales argumentos en contra de permitir a las parejas lésbico-gay adoptar niños ha sido el que estos párvulos sufrirían un tremendo impacto psicológico al ser objeto de burlas en la escuela por parte de sus compañeros.
Estos niños, hijos de parejas con dos papás o dos mamás, crecerían con más complejos que los demás, convirtiendo su vida en algo inútilmente miserable y por ende serían potencialmente un lastre para la sociedad.
Para muchos gobiernos primermundistas (como Francia y Noruega, por ejemplo) tal argumento ha sido lo suficientemente fuerte y convincente para frenar las leyes pro-adopción, pues la niñez tiene un lugar privilegiado en cuanto a protección social. Para estos países es deber del Estado proteger a la niñez de traumas, humillaciones y demás factores que impiden el desarrollo integral de estos pequeños individuos. Por ello el permitir que un infante crezca como hijo adoptivo en el seno de una familia gay o lesbiana ha sido frenado en la mayoría de los lugares.
Hoy por hoy, las naciones que permiten completa adopción de niños a parejas lésbico-gay son Andorra, Bélgica, Islandia, Los Países Bajos, Suecia, España, Reino Unido, Hungría, Irlanda, Sudáfrica, Guam y en algunos territorios de Canadá, Estados Unidos y Australia.  

 

Los deseos y en ocasiones las circunstancias, han orillado a muchas parejas lésbico-gay a convertirse en padres (algún hijo de una vida pasada cuyo padrastro es la pareja del papá o la madrastra la pareja de la mamá), sin embargo el poder adoptar a los hijos biológicos de una pareja es posible ahora, en algunos lugares (Noruega, Israel, Dinamarca y Alemania) y bajo ciertas circunstancias, pero no se considera como un derecho de adopción completa, ya que estas parejas no pueden adoptar fuera de sus propios hijos biológicos.

 

 

Alguna de las mujeres de una pareja lésbica puede realizarse una inseminación artificial o bien encargar un bebé a la antigua, es decir, escribiendo a París... Aquellas parejas gay o incluso solteros con el suficiente poder adquisitivo pueden por supuesto viajar a Estados Unidos a contratar a una madre para que done un óvulo. Si el presupuesto es menor puede uno viajar a Rusia o a India, donde el “rentar” a una mujer por nueve meses no es tan estratosféricamente caro, pero el control es menor. Esto evidencia que la tendencia sexual no en todos los casos inhibe el deseo de convertirse en padre.

Otro de los argumentos frecuentes en contra de permitir la adopción es que los niños necesitan tanto una figura materna como una paterna, lo cual se desequilibra en el caso de tener dos padres o dos madres. Esto basado en la idea de que lo mejor es tener una familia núcleo del tipo tradicional padre-madre-hijos para asegurar un desarollo normal en los niños. También se ha especulado que los hijos de homosexuales lo sean también en edad adulta. Es decir la existencia de algo así como el gen gay en caso que uno de los padres sea quien biológicamente engendre o bien que los hijos imiten el comportamiento sexual de sus padres.

Y en cuanto a los argumentos a favor, se habla de que lo importante en una familia es el amor y la estabilidad, que hoy en día las familias son tan variadas, padres divorciados, padres solteros, o como se suele decir en una forma un tanto humorística: “tus hijos, mis hijos y nuestros hijos”, además, con tantas historias devastadoramente tristes de inocentes azotados por guerras, hambrunas y maltratos, es lo de menos en que tipo de hogar crezcan, siempre y cuando exista uno, ya sea hetero u homosexual, en vez de convertirse en adulto sin ninguna familia.
Los grandes países exportadores de huérfanos (Rusia, Ucrania, Colombia, India) tienen una política de no permitir que éstos sean adoptados por parejas del mismo sexo, bajo los argumentos en contra que hemos mencionado. Incluso la ley de la República Dominicana especifica tal prohibición. Aunque para las parejas que buscan adoptar parece que nadie es lo suficientemente bueno para ser padres adoptivos, ni parejas homosexuales ni heterosexuales, pues los trámites siempre son largos (de varios años) y nunca con garantía alguna. Un país puede permitir la adopción, pero si el país de origen del niño huérfano se niega no hay nada que se pueda hacer.

Más allá de mitos y especulaciones, están los más recientes estudios e investigaciones serias que nos pueden decir qué tan cierto es lo que hemos creído. Para la revista noruega Blikk en su edición de abril de 2008, la investigadora Margrethe Seeger Halvorsen del Instituto de Psicología de la Universidad de Oslo habla principalmente sobre los argumentos que han existido en contra. Dice Seeger Halvorsen que las más recientes investigaciones muestran que los niños con padres de un solo género no crecen con daños psicológicos o emocionales, que éstos no son más frecuentemente víctimas de burlas en la escuela que otros niños y que el hecho de tener padres homosexuales no determina su futura preferencia sexual.  Con tales afirmaciones están de acuerdo el Instituto Americano de Psicología y la Academia Americana de Pediatría.

Además publica esta revista una entrevista con Katinka Hellum, chica noruega de 18 años, cuyos padres son dos mujeres lesbianas. Su experiencia confirma la investigación mencionada por la doctora Seeger Halvorsen, Katinka Hellum creció sin problemas mayores de lo que los otros tenían. Aquellos que gozan torturando a sus compañeros en la escuela siempre han existido, y entendiendo las palabras de los investigadores, los niños de parejas lésbico-gay no serán más molestados que el niño gordito, el de lentes, el que tiene acné, el demasiado alto o el demasiado bajito, o cualquiera con algo considerado fuera de lo común.

 

El reforzar el autoestima del niño dependerá entonces de los adultos con quien conviva, maestros, padres y otros adultos en la familia. También se menciona con poca frecuencia que la familia donde crecerían estos niños no sólo es papá-papá o mamá-mamá, sino que además tendrán tíos, primos, abuelos y sobrinos, quienes inevitablemente forman parte del desarrollo de capacidades sociales de los niños de la familia. Eso afirma Katinka Hellum en su entrevista, mencionando que los recuerdos de fiestas familiares, los abuelos, los paseos, son de los recuerdos más agradables de su niñez y el crecer teniendo dos madres nunca fue nada traumático. Aunque menciona algo importante y que contextualiza toda la situación, Noruega y otros países –no todos- tienen una plataforma social que evita la discriminación. Es decir, para poder algún día las parejas lésbico-gay libremente adoptar niños en Latinoamérica o Europa del Este se deben primero terminar las actitudes de homofobia cotidiana

 

.

Existe una asociación en Estados Unidos con sede en San Francisco creada en 1995, la COLAGE (Children of Lesbians and Gays Everywhere, o Hijos de Lesbianas y Gays en todas partes), la cual se abrió por iniciativa de los hijos de parejas del mismo sexo para promover leyes antidiscriminatorias, así como dar pláticas y conferencias sobre el tema. Su líder, Jamon Franklin, en una entrevista indica que no es posible que se debata si se pueden o no existir estos niños, siendo que ya exiten y muchos de ellos incluso en edad adulta.

Como siempre debemos esperar a que la ciencia nos indique si nuestros planes son contraproducentes o no. En este caso, como en muchos, las investigaciones han dado luz verde a la adopción. Por supuesto que hay factores muy fuertes a enfrentarse como lo son usos y costumbres. Sin embargo me parece que no a la velocididad de la luz, pero seguimos avanzando.