DeNtrO del COctel
Revista En Línea No.5
En Clave Masculina
Salvador Zavaleta Ramírez
Las instituciones y su organización sexual
En la construcción de la sociedades contemporáneas las instituciones forman un elemento clave para interacción de los individuos y producción de la cultura. Las instituciones desde hace dos siglos, han tenidos dos importantes tipos de clasificación, de organización y de ordenar su funcionamiento: La división por género y la división por edades.
Sin embargo, en las últimas décadas han surgido múltiples formas o sub-áreas de estas dos categorías, sobre todo en el ámbito laboral. Adolescentes, jóvenes, adultos, adultos mayores, mujeres sin hijos, mujeres embarazadas y niñas. ¿Y dónde quedan las personas disidentes sexuales? ¿Es acaso que los actores de la denominada población LGBTyTT, son resultado de las décadas actuales y las mismas instituciones no se han organizado de manera efectiva para insertar a todo tipo de seres humanos en la modernidad incluyendo los grupos étnicos? ¿Será que las identidades emergentes se han dinamizado de manera mucho más acelerada que las normas de las instituciones?
Cuando me refiero a las instituciones en la modernidad, hablo de la familia, el trabajo, la escuela y en general de aquellas que tienen que ver con la convivencia e integración colectiva. En nuestro país la historia moderna de occidente, no solamente ha dominado, sino también impuesto cierto tipo de vida al cual difícilmente se podrá aspirar. Creo que en nuestro país han surgido ciertas características propias de organización en las instituciones, incluyendo la corrupción y el trabajo informal. Se trata de una época de crisis y rupturas institucionales, en la que; el reclamo de las diferentes identidades detonadas, se visibiliza por medio de diferentes actores sociales y sus movimientos emergentes, darks, punks, emos, personas LGBTyTT, indígenas etc. Específicamente en la institución laboral, es en donde se identifican los reclamos de dichas identidades en busca de una inserción dentro de las sociedades. |
Es en la urbes metropolitanas como la Ciudad de México, en donde los sujetos emergentes de población LGBTyTT no solamente surgen en un marco de discriminación que se hace evidente en el ámbito laboral, sino también en un marco ciudadano de denuncia sobre el respeto a la identidad y los derechos humanos. Son los grupos lésbicos, gays y trans los que se encuentran en constante bombardeo por la sociedad en lucha contra la discriminación en varias instituciones no sólo en lo laboral, materia en la que más ha trabajado en lo jurídico en los últimos años. Sin embargo ¿Qué se entiende por discriminación por orientación sexual? ¿Es la división sexual del trabajo la base de la discriminación?
Se entiende por discriminación, al acto de excluir, relegar o negar a una persona de un grupo social determinado. Pero específicamente en el grupo de la institución laboral, la organización puede ser por género, es decir; que de acuerdo a los roles que desempeñan las mujeres u hombres en la sociedad, sea el mismo que realicen en la empresa. Y cuando a un trabajador se le niega el derecho de cambiar la actividad por otra que no pertenece a su género estamos hablando de un acto de discriminación que puede ser simultáneo a la discriminación por orientación sexual, la etnia, la edad o por condición de extranjería.
Muchas empresas contratan personal LBGTyTT, porque su modo de producción está organizado en base a la división por orientación sexual, y la actividad de la persona por estereotipos sociales de las identidades emergentes como gays, lesbianas y trans, en estéticas, diseño de modas o decoración, es decir todas estas actividades relacionadas con los roles sociales que niegan el valor de las mujeres y las masculinidades no tradicionales. Pero, les permite generar y producir laboral y culturalmente una vida activa social, la cual se encuentra limitada por los roles de los estereotipos identitarios de la mercadotecnia y los medios de comunicación e información.
Los hombres trans por ejemplo, deben vivir un anonimato identitario especialmente duro, que les dificulta expresar masculinidades menos opresivas desde el esquema machista hegemónico. Sus opciones laborales se ven entonces subrayadamente acotadas.
Por ello es necesario plantear la reivindicación de la división laboral por orientación sexual. En todos nuestros espacios existe un orden y una manera de organizarnos. Los seres humanos estamos destinados a socializar y convivir en igualdad de condiciones. Vivimos muchas veces incomunicados y con lenguajes distintos, en una torre de babel, en la que las identidades nos cierran los puentes de entendimiento entre ambos géneros. El concepto de organización laboral por identidad sexogenérica debe ser retomado por las empresas mercadotécnicas con la finalidad de incluir en una cuota de contratación obligatoria a personas que autodenominan o pertenecen a una identidad distinta a la heterosexual.
Tal ha sido el caso de las políticas laborales de empresas transnacionales como IBM, que ha desarrollado programas específicos para sus empleados y empleadas GLBT. Es decir, acciones afirmativas para grupos socialmente excluidos de las mismas oportunidades de trabajo.
El incentivo de concursos por proyectos para la denominada población LGBTyTT debiera ser tomada en cuenta por directores, ejecutivos, promotores y evaluadores de psicología industrial. Este concepto por un lado separa y excluye, pero también reivindicaría y afirmaría una identidad personal y sectorial con autonomía propia. Hace falta construir nuevos valores que fundamenten los criterios de contratación del personal LGBTyTT como los sellos, distintivos y apremios a las empresas socialmente responsables que contratan a personas discapacitadas, adultos mayores, mujeres embarazadas y con ello, en el caso de la mercadotecnia, generar nuevos valores de consumo, pero más importante aún, ganar una lucha y una victoria de raíz en contra de la discriminación sexual.