Al nombrarlo se hace real

Guillermo Gafloz

 

 

 


Dorita – la del mago de Oz- una vez que ayuda a resolver la vida de los otros y de aprender en el camino a crecer, golpea sus zapatos rojos y pide volver a casa, siendo su deseo cumplido, para abrir los ojos y encontrarse con la tía Emma, terminando su historia con sonrisas y abrazos. Esta metáfora hace patente que en el momento en que uno nombra algo, lo hace real y por consiguiente tiene que vivir con ello y esto sucede precisamente en nuestra ciudad con los famosos “emos”.
Salidos de una extraña relación coital de un punk y un osito cariñosito -no traten de imaginar el rol sexual de cada uno, por favor-, los emos se han convertido en un grupo urbano amplio, notorio y por desgracia para todos, rechazado.

 

Por definición, los emos son adolescentes cuyas emociones están a flor de piel y listas para ser demostradas con lágrimas de fácil salida y dicha característica de debilidad es lo que les molesta a muchos, sobre todo a los punks, pues muchos se quejan del ultraje a su atuendo, moda e imagen urbana… Así que un grupo de punks preocupados por su look se han convertido en los notorios opresores de estos pequeños emos que no han terminado de sufrir los cambios físicos propios de la edad (tal vez sea por ello que su moda intenta cubrir su rostro graniento y su desbalance morfológico).

 

En fin, ahora resulta que los punks y los emos se enfrentan por cuestiones de imagen (no de filosofías) y han logrado una visibilidad que ni los jotos, traileras, transformers y bicicletos han logrado en sus 29 marchas o puti-carnavales del mal entendido orgullo diverso –espero no ofender a nadie, en serio-.

 

Así que aquellos que se tapan los ojitos con sus copetes y los otros maleantes del subsuelo con atuendos negros y estoperoles, sí, ellos y sus relajos en la glorieta han logrado que las autoridades del gobierno los vea, llame, nombre y por consiguiente los tome en cuenta para la firma de un acuerdo de civilidad.

 

¿Qué hizo distinto o mal la comunidad LGBTTT –y las T que vengan- para no alcanzar este tipo de acuerdos y además perder vitrina y antros? ¿Por qué continúa esta comunidad siendo botín político de campaña, para luego de triunfo ser ignorados una vez más? ¿Cómo sucedió que de noche a la mañana un grupo de chicos malos y otros lacrimosos, se convirtieron en protagonistas? ¿Por qué las autoridades tienden a defender a los emos de posibles madrizas y a los jotos pide guardarlos en el closet? ¿cómo es que en tan pocas semanas, los fachosos se ganaron la glorieta de Insurgentes, con cuidado policial sin intimidación, cada vez que se reúnen?
Por otro lado ¿para qué me preocupo por una cortina de humo?, la bronca emos vs punks sirve de distractor para no fijarnos en la reforma energética y el tema del petróleo, para no hacer caso a la ola de violencia que ya esta en la capital o para no conocer el enorme fraude electoral de aquel partido del sol, que se jacta de tener a un presidente legítimo o para no preocuparnos del próximo aumento de pasajes…

Dorita –la de Oz- tiene mucha razón en sus acciones, mientras no se nombre, no existe y esa será la suerte que sufrirá la comunidad de la diversidad sexual, que aun le falta nombre oficial en papel membretado. Es un hecho, sin nombre no existe y punto.
En cuanto a los emos, admito que no me gusta hablar con ellos sin verlos a los ojos y teniendo en cuenta que pueden llorar en cualquier momento. De los punks, sigo sin entender el momento en el que se empezaron a preocupar por la pasarela y las tendencias de la moda (¡si sus atuendos son horribles! Claro, salvo los estoperoles que son la parte que les da blink-blink). Sólo queda esperar el par adecuado para golpear talones y pedir visibilidad real.